Aquella silueta, vagamente
visible, trasendia desde la oscuridad, hasia la luz
mientras aquellos, al rededor de una fogata
intentaban calentar los huesos enpalesidos por el frio.
Si tan solo se percataran
de aquella, presencia
que cual rayo de luz
esta a su lado, su tes blanca
cual luna nueva y sus manos frias.
¡Por la noche, si se dierán cuenta!
de sus ojos llenos de tristeza, esperando
por una mano amiga.
Que tortuoso destino aquel, que se sierne
sobre ese ser que nada tiene, y nada teme
¡Quien se diera cuenta
que de tras de uno!
otro ser es.
¿Que se espera de esta sociedad?


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